Iba a ser el bautizo de su hijo Bruno (hoy de 9 años) cuando Teresita de Jesús Hernández se preguntaba qué sería bueno obsequiarles a sus invitados. “Soy de la opinión que es mejor dar un detalle útil a algo que la gente tire y que tu inversión se vaya a la basura”, dice la hoy creadora de Artesanía Recuerdos, empresa a través de la cual comercializa diversos productos –de excelente calidad y diseño– 100% hechos en México. 

Aunque desde hace casi una década que este negocio llamaba su atención, fue hasta que se despidió de Pepsi (en febrero de 2017) que tuvo tiempo de darle forma a su tan anhelado emprendimiento. “Trabajé ocho años y medio en Grupo Pepsico en la línea de Sabritas en el área de ventas. Mi horario era muy absorbente, de 6:30 de la mañana a 6:30 de la tarde, estaba en un centro de distribución, tenía gente a mi cargo, entonces no me daba tiempo de nada más”, confiesa con la afabilidad que la caracteriza.

“Mi mercado ideal es aquel que valore lo hecho en México y quiera recuerdos únicos para grandes momentos”, dice Teresita sobre su target.

Después de un merecido descanso y de varios cursos (desde desarrollo de habilidades empresariales hasta cómo montar una mesa de dulces), Teresita inició Artesanía Recuerdos con objetos de pewter y alpaca. “Son cositas muy útiles que por lo general la gente agradece recibir. En esta división tengo dos líneas: la de recuerdos prácticos –llaveros, alhajeros, pastilleros, espejos sencillos y dobles– y la de decoración para el hogar – virgencitas, cruces, porta llaves, imágenes de Frida Kahlo–. Los precios varían porque los alhajeros y pastilleros, por ejemplo, los podemos personalizar con la imagen o logo que la persona o empresa nos pida”.

Para más información, llama al 55 3221 4206 o escribe a thernandezram39@hotmail.com

Una segunda línea de su negocio son las piedras de río. “Las hace una chica de la CDMX que es de Cuernavaca. Di con ella por Instagram y me gustó su trabajo porque es algo muy original. Son piedras decoradas a mano, y nuevamente, podemos modificar el diseño por el que la persona quiera”, explica Tere. Los precios oscilan entre los $230 y $250 pesos.

La tercera línea son las cosas hechas de durastone, que le envía un emprendedor urbano desde Monterrey. “Este tipo de recuerditos son muy solicitados para eventos de niños, como bautizos y primeras comuniones. Es un material delicado; si se cae, se quiebra”, aclara. Sobre el costo, las piezas (cruces y ángeles con o sin porta velas) oscilan entre $75 y $150 pesos.

Visualizo mis productos en museos, boutiques, centros de artesanías, pero en un futuro me encantaría tener mi propia tienda, primero en México y luego en el extranjero.

La vida entre bazares

Dos líneas que han funcionado muy bien en los bazares son la de bolsas –de Yucatán y Puebla– y la de productos comestibles.

“Di con la señora de las bolsas de Yucatán también por Instagram”, nos cuenta Teresita. “La marca se llama Bendito Sol y las hacen las artesanas de la región, quienes se tardan de 7 a 10 días en una sola bolsa, porque todo el bordado es a mano, es un trabajo precioso”.

“Las de Puebla son de la marca Tutú y me encantaron porque son creaciones únicas. De algo tan sencillo como el hule plástico hacen bolsas de gran calidad; van forradas por dentro y las asas son de piel. Me encanta que se hayan salido del molde de las loncheras porque es darle ese toque moderno y en tendencia a lo artesanal para darle ese plus al cliente”.

Artesanía + modernidad es la fórmula del éxito de Artesanía Recuerdos.

Finalmente (para esta parte confiamos en que haya quedado claro que Teresita es una mujer súper multitask) está la parte comestible. “Empecé porque monté la mesa de dulces en un evento de mi hija y me gustó mucho el producto artesanal. Comercializo churritos de amaranto en diferentes sabores, palomitas gourmet dulces y saladas, obleas de amaranto y fruta deshidratada: zanahoria, betabel y platanito”. ¿A cuánto la bolsa? Desde $26 hasta $40 pesos.

Generalmente el extranjero valora más la artesanía mexicana, ¡le fascina!… Nosotros como mexicanos la regateamos, no nos damos cuenta de lo que vale realmente el trabajo.

Un sueño compartido

Teresita considera que una parte muy importante de su proyecto es abrir no una sino varias tiendas físicas, primero en la CDMX para luego expandirse. Por el momento ya tiene un acuerdo con una boutique cerca de Parque Delta (un centro comercial ubicado en una zona céntrica de la Ciudad), pero su deseo es abrir nuevos puntos de venta con un diseño que atraiga al cliente por su buen gusto y modernidad.

“Lo que quiero es impulsar la artesanía mexicana a través de la creación de un espacio donde el artesano, el emprendedor urbano y yo podamos crecer y ganar. Me gustaría agregar algunas líneas más a la empresa, lo textil me llama mucho la atención, almohadas y demás”, concluye nuestra entrevistada.